Thursday, June 9, 2011

High School Graduations -- What they Tell you About the Chavez Center

The music starts up.  “Oh I love this song,” comments an elderly woman as her eyes close and she drifts into the song, reopening them just in time for the procession to pass by.  Draped in their cap and gowns 2011’s high school graduates show nothing but eagerness for the ceremony to mark their passage into the “real world.”

Last night’s high school graduation was a pleasant reminder of the diversity and sheer size of our community as they came together to celebrate.  As the ceremony played out, I couldn’t help but notice parallels with the work that we do at the Chavez Center.  In fact, even economic woes permeated graduation speeches.  But just like the Chavez Center, they took it as a cue to work harder and end on a note of happiness and hope.  He spoke of the hundreds of awards the band, choir and drama had brought home from competitions throughout the state and nation.  He highlighted the record number of volunteer hours donated to the community.  And of course he pointed out the highest sports achievement that the school had seen in decades.  All of this in the time of extraordinary cutbacks in our public schools.  Impressive.

Listening to the hope that this particular teacher spoke of, it struck me how both this school and the Chavez Center have seen huge – even monumental – accomplishments even in the face of setbacks.  But this night was not about the organization’s success, but rather the students’.  At the Chavez Center, we have seen their success.  Dozens have found long-term jobs.  Hundreds show off their top-notch reports.  One designed new promotional flyers distributed to the community.  And each year despite their lack of resources, our clients donate hundreds of volunteer hours.  All in the midst of funding reductions and poor job markets.  Impressive.

Come June 18, it will be our computer students’ turn to be recognized.  And as I see it, the ceremony will hold the same passion and fervor as the one I attended last night.  Though our graduates may not wear the traditional graduation garb, their faces beam with the same excitement and pride at achieving something substantial in their lives.  Though no audience of thousands packs into a pavilion to see them and no television highlights the moment, those who are important would not miss the memorable occasion.  Though it may not be a diploma that they receive, it is still helps them in the “real world” and still helps them find a job.  And like their high school graduate counterparts, for many, it is the first certificate they have received for their education.

Did you know?
More than half of Monument community residents lack a high school diploma.  This makes education especially important in opening doors for this community.  Be a part of the change!




La música se pone en marcha. "Oh, me encanta esta canción", comenta una mujer de edad avanzada mientras sus ojos se cierren y se pierde en la canción, reabriéndolos para la procesión a pasar. Envuelto en su gorra y vestidos los graduados de secundaria del año 2011 no muestran nada, sino afán de la ceremonia para marcar su paso en el "mundo real".
Ayer por la noche la graduación de la escuela secundaria era un recuerdo agradable de la diversidad y el tamaño de nuestra comunidad, ya que se reunieron para celebrar. Mientras la ceremonia pasaba, no pude dejar de notar un paralelo con el trabajo que hacemos en el Centro de Chávez. De hecho, aun los problemas económicos permearon los discursos de graduación. Pero al igual que el Centro de Chávez,  lo tomó como una señal para trabajar más duro para terminar con una nota de alegría y de esperanza. El orador habló de los cientos de premios que los estudiantes se habían ganado en las competiciones en todo el estado y la nación. Destacó el número de horas de trabajo voluntario donado a la comunidad. Y, por supuesto, señaló el mayor logro deportivo que la escuela había visto en décadas. Todo eso en el tiempo de recortes extraordinaria en nuestras escuelas públicas. Impresionante.
Escuchar a la esperanza de que este profesor habló, me llamó la atención cómo tanto esta escuela y el Centro de Chávez han visto grandes - incluso monumentales - logros, incluso en la cara de reveses. Pero esta noche no fue sobre el éxito de la organización, sino más bien los estudiantes. En el Centro de Chávez, hemos visto su éxito. Decenas han encontrado trabajo a largo plazo. Cientos mostraron sus informes de primera categoría. Uno diseñó nuevos folletos publicitarios distribuidos a la comunidad. Y cada año a pesar de su falta de recursos, nuestros clientes donan cientos de horas de trabajo voluntario. Todo en medio de la reducción de la financiación y los mercados de trabajo de los pobres. Impresionante.
Ven 18 de junio, será a su vez nuestros estudiantes a ser reconocido. Y como yo lo veo, la ceremonia tendrá la misma pasión y fervor, como la que asistieron la pasada noche. A pesar de nuestros graduados no tienen ropa tradicional de la graduación, sus caras llenan con la misma emoción y el orgullo de lograr algo importante en sus vidas. Aunque no hay audiencia de miles exprimidos en un pabellón para verles y no hay televisión para documentar el momento, sus queridos no se pierdan la ocasión memorable. Aunque no es un título que reciben, eso todavía les ayuda en el "mundo real" y aun así les ayuda a encontrar un trabajo. Y al igual que sus contrapartes de escuela secundaria, para muchos, es el primer certificado que han recibido para su educación.

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